¿QUIÉN SOY YO?

Cuando empecé a darme cuenta de que quería dedicarme a escribir y contar historias, siempre volvía a la misma pregunta: ¿quién soy yo?
Mi nombre es Valeria Naranjo, tengo 17 años y vivo confundida.
Durante mucho tiempo pensé que tenía que saberlo todo antes de empezar a escribir. Que primero debía entenderme por completo, tener una respuesta clara y una definición precisa que solucionara todo lo que quería saber.
Pero ¿cómo iba a reducir diecisiete años de mi vida a una sola respuesta, cuando hay personas que necesitan cuatrocientas páginas para contar su biografía?
Después de buscar tantas respuestas, entendí algo importante: no escribo porque quiero respuestas, escribo porque me hago preguntas.
Desde que tengo memoria, me ha gustado hablar, decir cómo me siento y escuchar las historias de los demás. Constantemente mis amigos me dicen que yo tengo la capacidad de ver las cosas de manera distinta, y al igual, ver algo especial en aquellos que nadie ve. Quien para muchos es un inmaduro sin sentido, para mi era una persona con una historia detrás que no es vista, quien para otros era simplemente una persona engreída, para mi se trataba de un contexto que no conocía pero debía comprender.
Ha sido esa forma de mirar el mundo la que me ha llevado sin darme cuenta a estar en espacios de liderazgo. En Serafines (Un grupo juvenil católico de mi ciudad), aprendí que dar testimonio no se trataba de contar la historia más fuerte y conmovedora para mover fibras a la gente, entendí que era contar la verdad y a través de ella mostrar lo que aprendí. Aunque antes de serafines nunca había tenido un verdadero rol de liderazgo, a través de esa experiencia entendí que ser líder no significaba mandar, imponer ni dirigir desde arriba señalando con el dedo que se debe hacer.
Entendí que el liderazgo en mi vida significaba ser la persona dispuesta a acompañar, dirigir y atreverme a poner en palabras experiencias de mi vida como un reflejo para los demás, poner en palabras lo que muchos no saben expresar. Ahí nació mi necesidad por contar, compartir y de no quedarme con las cosas que aprendía de la vida. Una vez escuché una frase que decía “Aprender se vuelve más valioso cuando puede ponerse al servicio de otros.”
Desde ahí nació mi deseo por crear espacios donde otras voces también tuvieran un lugar. Es entonces cuando VOCES DEL FUTURO surgió en mí como una respuesta para eso; un intento de abrir un espacio para que más jóvenes como yo pudieran contar lo que sienten, lo que piensan, y lo que viven sin ningún filtro ni ninguna etiqueta que los haga sentirse menos por ser jóvenes.
Hoy no puedo decir exactamente quién soy. Y quizás nunca pueda hacerlo del todo, pero lo que sí sé es que soy una persona abierta a escuchar, a entender y a escribir desde la curiosidad que me lleva a encontrarle propósito a las personas y situaciones más inesperadas de la vida. Soy una persona que aún vive su proceso, soy una persona que intenta liderar desde la sensibilidad, pero sobre todo una persona que busca comunicar desde la verdad.
Este espacio no es una respuesta definitiva a quien soy sino que hace parte de ese camino.
Una forma de volver, de escuchar y de seguir haciéndome preguntas. Este espacio es el medio donde voy a compartir como entendí que escribir es mucho mejor cuando se transforma en algo que puede acompañar a otros.
